En principio es necesario hacer una distinción entre
la diferencia que existe entre coyuntura y estructura o lo que es lo mismo,
distinguir lo coyuntural de lo estructural. La coyuntura se refiere a un
momento relativamente breve de tiempo –semanas o meses-- en tanto que la
estructura implica un análisis más macro-histórico, que por lo general abarca
varias décadas.
Ambos se refieren al estudio y análisis pormenorizado
de un proceso o una situación determinada a partir de la clasificación y
análisis de sus contradicciones internas y externas. Ambos también se modifican
por la existencia de un acontecimiento, por la existencia o aparición de una
nueva situación que modifica la composición de los sectores o actores
analizados.
Es importante distinguir entre lo que significa un
hecho de un acontecimiento. La sociedad, todos los procesos, nuestra propia
vida, está atravesada diariamente por cientos de hechos que por su importancia
y envergadura no modifican ni alteran una situación determinada. Por ejemplo,
yo trabajo en tal empresa a la que concurro todos los días. Cada día está
integrado por decenas de hechos, algunos que se repiten y otros no, pero que no
alteran mi rutina. Un buen día me despiden. Esto constituye un acontecimiento y
lo es porque altera yo modificar una situación dada.
En otras palabras: cuando ocurre “algo” que tiende a
modificar sustancialmente una situación determinada, estamos ante un
Acontecimiento. Por ejemplo: Cristina militante política es un hecho. Cristina
candidata, es un acontecimiento.
Un acontecimiento lo es de coyuntura cuando impacta o
influye sobre el presente y futuro inmediato, en tanto que lo es de estructura
cuando modifica o altera una situación que se arrastraba por un largo periodo
de tiempo, por ejemplo una revolución, un cambio en los métodos de producción,
una derrota o una victoria profunda, etc…
En el primer caso, sus efectos resultan visibles de
inmediato. En el segundo, por tratarse de cambios que requieren más tiempo, sus
efectos y consecuencias generalmente pueden apreciarse tiempo después de
producidos y de traspasar lo que se denomina “un momento bisagra” con el que
suele designarse al paso entre lo nuevo, que no termina de nacer y lo viejo que
no termina de morir.
En ambos casos, la aparición del “acontecimiento”
tiene la virtud de poner al descubierto --pone blanco sobre negro-- las
contradicciones o el antagonismo existente en un proceso determinado. Otra
consecuencia importante es que ese acontecimiento produce un cambio en las
relaciones de poder existentes hasta ese momento.
Por lo tanto, al analizar tanto la coyuntura como la
estructura es necesario vincular, comparar, identificar claramente a los
actores involucrados y su desplazamiento y sus contradicciones internas, así
como también tener en cuenta en qué medida ello afecta a los otros sectores internos
y externos. Identificar el desplazamiento de los actores nos permitirá adecuar
nuestra táctica a esa nueva situación. El análisis de sus contradicciones, nos
puede permitir anticiparnos.
En ambos casos para el análisis, es conveniente tener
en cuenta, por lo menos:
Los Factores Económicos: tales como la estructura
productiva, mercados internos y externos, niveles de dependencia, bloques de
poder y en el poder, niveles de desarrollo, fortaleza y vulnerabilidad externa
e interna, etc.etc.
Factores políticos: partidos políticos, sectores que
representan, niveles de fidelidad y representatividad, característica del
gobierno y del Estado, niveles de legalidad y legitimidad, organizaciones
sociales, gremiales y empresariales, característica de sus fuerzas armadas,
participación ciudadana, niveles de consenso social, crisis de
representatividad, etc.
Factores Ideológicos: Escala de valores, sentido
común, sistema educativo, ideología e influencia de los medios de comunicación,
niveles de información del ciudadano medio, memoria histórica, formación
cultural, etc.etc.
En resumen: la coyuntura y la estructura analizan
momentos diferentes (lo micro-histórico y lo macro-histórico) pero entre ambas
siempre hay vínculos muy fuertes donde el factor determinante es siempre el
factor estructural. Por ejemplo, al hacer un análisis sobre la situación
económica de coyuntura, no puede omitirse que Argentina es un país capitalista,
dependiente, con niveles de desarrollo desigual y combinado y tecnológicamente
atrasado que por lo tanto está fuertemente influenciado por el desarrollo del
capitalismo internacional, sus bloques de poder, etc.etc. En otras palabras, no
puede obviarse la estructura.
En ambos casos pero especialmente en el análisis de la
coyuntura, es necesario y fundamental entender que la sociedad es un conjunto
de prácticas, de acciones, de aspiraciones y ambiciones y que por eso mismo, lo
que hagamos o dejemos de hacer, es parte de esa realidad, que la afirma o la
transforma.
Tan importante como eso es comprender que es posible
conocer (aunque sea en sus aspectos más significativos) ese articulado, y que
por lo tanto, podemos actuar adecuadamente para influir en él.
El análisis de coyuntura como el de estructura, nos
remite entonces a lo real (“la realidad”) como un todo complejo, pero pasible
de ser aprehendido. Por lo tanto:
• Nos evita actuar “a ciegas” o por impulsos.
• Evita el “voluntarismo” (creer que para modificar
algo solo se necesitan “ganas”).
• Nos permite tener una visión al menos aproximada del
estado actual de nuestra fuerza, de nuestros aliados y las que se le oponen.
• Evita que formulemos propuestas que ignoren la
realidad o la capacidad de concretarlas.
• Nos permite tener una visión, aunque sea aproximada,
de cómo juegan, como se comportan, que intereses tienen y como se vinculan los
distintos actores de un proceso.
• Permite conocer sus contradicciones primarias y
secundarias para actuar sobre las mismas.
• Permite corregir errores en la medida que es posible
identificarlos más rápidamente-.
• Nos permite aportar en cada caso concreto síntesis
superadoras para lo inmediato o que tiendan a sentar un precedente o demarcar
un objetivo.
OBJETIVO:
Para hacer un análisis de coyuntura o de estructura,
es fundamental tener en cuenta el objetivo, es decir, qué es lo que se quiere
analizar. Para ello es importante tener en cuenta la relación y vinculación
existente entre los distintos actores, los propios y los que se le oponen.
Por ejemplo, si queremos analizar el campo popular no
podemos obviar al peronismo o la clase trabajadora, cuidando de ser lo más
realistas posible sin caer en el idealismo. En otras palabras: es necesario ser
lo más rigurosos posibles en la descripción de los protagonistas y ubicarlos
por categoría o importancia .
Un análisis de coyuntura –para nosotros, militantes--
tiene por objetivo no solo conocer, sino conocer para transformar. Por lo tanto
el mismo análisis, la misma rigurosidad y los mismos recaudos hay que tener con
respecto al otro polo de la contradicción, es decir, a las fuerzas que se le
oponen, todo ello en el marco general de una o más definiciones estructurales.
ACONTECIMIENTO:
Tanto los cambios de estructura como los de coyuntura
se producen por la aparición de un acontecimiento, cuya irrupción es
generalmente sorpresiva. Como se ha dicho, un acontecimiento se diferencia de
un hecho porque tiene la facultad de alterar o modificar una situación
determinada.
Los acontecimientos varían según su importancia y
siempre dejan “mensajes” que es necesario descifrar. Por ejemplo, que Cristina
haya decidido ser candidata es un acontecimiento. Que lo haya decidido ser por
fuera del PJ, armando otro espacio, es otro. El “mensaje” simbólico es que está
dispuesta a luchar hasta las últimas consecuencias en el marco de la legalidad
constitucional y que en esa lucha da una importancia secundaria a las
estructuras partidarias.
Descifrar el mensaje permite clarificarnos sobre lo
nuevo, lo no ocurrido y los nuevos fenómenos que comienzan a manifestarse en
esta nueva realidad. Por eso mismo es también importante “medir el tiempo” de
esta nueva realidad para poder actuar en el tiempo que dure la nueva situación
y modificar nuestra actitud, si la situación también se modifica.
ESCENARIO Y ACTORES:
Todo proceso pero especialmente los de índole
político-social, se desenvuelven en determinados espacios que pueden
considerarse como “escenarios”, que difieren según sea el tema que se analice:
hay “escenarios” políticos, escenarios de guerra, de paz, de conflictividad, de
avances o retrocesos, etc. En ese “escenario” hay “actores” que son los que
participan de la “obra” y que como dijimos antes, juegan siempre un papel
determinado que es importante “descubrir” para favorecerlos o combatirlos. Los
“actores” pueden ser personas, instituciones, grupos de poder, clases, sectores
de clase, etc..
RELACIONES DE FUERZA O DE PODER:
En todo “escenario” los actores están en constante
relación los unos con los otros. Estas relaciones pueden ser de enfrentamiento,
de coexistencia, de igualdad, de subordinación, etc.etc. es decir, son
relaciones contradictorias, que a su vez, pueden ser principales o secundarias,
permanentes o circunstanciales.
Para poder hacer un balance y determinar a más no sea
en forma aproximada, es necesario:
• Determinar con la mayor precisión posible los grupos
y bloques que interactúan en el campo propio y en el que se le opone.
• Descubrir los objetivos de largo, mediano y corto
plazo que cada uno de los actores tiene y como se articulan con los de su
conjunto.
• Tener en claro la existencia de contradicciones, en
especial cuando éstas dejan o pueden dejar de ser secundarias para pasar a ser
principales y/o antagónicas.
• Identificar la forma que un grupo prioriza para
cumplir su objetivo. Por ejemplo: el enfrentamiento, la coacción, el dialogo,
la desinformación, etc.
• Identificar claramente las contradicciones propias
para prevenirse de ellas y las del enemigo para actuar sobre ellas, lo que nos
permitirá políticas activas sobre nuestra propia fuerza, priorizando objetivos,
y sobre las del enemigo, para agudizarlas.
• Identificar aliados potenciales o concretos sobre la
base real de intereses comunes, potenciales, permanentes o circunstanciales.
Finalmente, se reitera la importancia de tener
presente siempre la estructura, sin lo cual el análisis de la coyuntura carece
de rigor. Ejemplo de ello es lo que pasa en la Región, donde después de 10 años
de avance, estamos en una situación de retroceso y defensiva.
M17.
Ramon
Torres