Ya estamos en pleno
proceso electoral. Más allá de los heridos y decepcionados que siempre quedan
en este tipo de contienda, creemos importante reflexionar sobre el contexto y
la característica en que se realiza el mismo.
Ya en su primera
aparición pública en el Acto de Comodoro Py, Cristina comenzó a dar los
primeros pasos sobre los que fue delineando su estrategia;
1) Puso un límite al
retroceso del campo nacional y popular (“el punto de inflexión son los derechos
conquistados”) y comenzó a restarle fuerzas al enemigo (“no preguntes a quien
votó. Pregunta cuando estaba mejor”)
2) Puso un límite a
las alianzas (“con cual PJ..?.. con el que votó a los buitres”..? ) con el fin
de reconstruir una fuerza realmente opositora y confiable.
3) Comenzó a
reconstruir el Movimiento Nacional y Popular (“una nueva mayoría”) como
condición previa a la construcción de una fuerza electoral, la cual debe
expresarlo y contenerlo.
Consecuente con ello,
ella o sus allegados, mantuvieron desde su reaparición pública, numerosas
charlas con organizaciones sociales, sindicalistas, científicos, profesionales,
académicos, estudiantes, organizaciones de mujeres, etc. que para la mayoría
pasaron casi desapercibidas, dándosele solo importancia a aquellas mantenidas
con representantes de lo político-institucional. En todo ese tiempo, comprobó
una vez más –y captó más que ningún otro dirigente-- la profunda crisis de
representatividad por la que atraviesan los partidos políticos tradicionales,
crisis inflada y magnificada por el Régimen Macrista con su estrategia de
desprestigiar la política –es cierto-- pero que tiene también una base real y
palpable en las múltiples defecciones y vaivenes de buena parte de la
dirigencia política que ha ganado independencia respecto a sus bases y está
cada vez más desconectada de las aspiraciones de sus votantes.
De ahí que finalmente
optara por secundarizar no solo el papel del PJ como componente principal de su
nueva construcción sino también de los partidos que integran el FPV,
privilegiando nombres, personas, que en sí mismo expresan o simbolizan los
diversos sectores sociales que en el último año y medio vienen luchando contra
el neoliberalismo y que de manera muy significativa, puso en el centro de la
escena política por sobre su propia figura, en el acto de Arsenal de Sarandí.
Las necesarias excepciones, que las hay, solo confirman la regla.
En los hechos, esto
también significa poner un marco y encuadrar estas elecciones en el proceso de
Resistencia que protagoniza nuestro pueblo. Cristina marcó con claridad lo
nuevo que hay que integrar y consolidar y a los aliados de siempre (ex FPV,
etc) tampoco los relegó, dándole la oportunidad de armar sus propias listas
distritales para que pudieran demostrar lo suyo. Como en el yudo, utilizó la
fuerza del enemigo para volverla en su contra.
Que este proceso no se
reflejara totalmente en el interior, es solo una cuestión de tiempo pero
cualquiera sea el resultado de la Provincia de Bs. As. está más que claro que
además de una puesta fuerte, constituye un paso indispensable si se quiere
recuperar el poder en el 2019.
Es por todo esto que
creemos que la campaña electoral no puede ni debe tener la anodina
característica que siempre le imprimieron nuestros neo-conservadores: debe enmarcarse
en el proceso de Resistencia que estamos viviendo .Debe ser una campaña que
ponga eje en la movilización, que agite, que incite, que genere mística, que
invite a la participación y a la organización popular. Debe ser una campaña con
consignas combativas, que ayuden a una mejor identificación del enemigo y que
ponga énfasis en los verdaderos problemas que hoy tiene la mayoría de los
argentinos: desocupación, salarios, pérdida de derechos, que inciten a la
participación para reconquistar lo perdido, para profundizarlo y defenderlo.
Por lo tanto, no se trata solo de llegar al
proceso electoral, sino de ver cómo se llega. Si se llega con un pueblo anodino
o desmovilizado será una historia. Si por el contrario, llegamos con un pueblo
movilizado, organizado, con consignas claras y combativas, la historia será
otra.
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