domingo, 9 de julio de 2017

UNA REFLEXIÓN SOBRE LAS PASO



Ya estamos en pleno proceso electoral. Más allá de los heridos y decepcionados que siempre quedan en este tipo de contienda, creemos importante reflexionar sobre el contexto y la característica en que se realiza el mismo.
Ya en su primera aparición pública en el Acto de Comodoro Py, Cristina comenzó a dar los primeros pasos sobre los que fue delineando su estrategia;
1) Puso un límite al retroceso del campo nacional y popular (“el punto de inflexión son los derechos conquistados”) y comenzó a restarle fuerzas al enemigo (“no preguntes a quien votó. Pregunta cuando estaba mejor”)
2) Puso un límite a las alianzas (“con cual PJ..?.. con el que votó a los buitres”..? ) con el fin de reconstruir una fuerza realmente opositora y confiable.
3) Comenzó a reconstruir el Movimiento Nacional y Popular (“una nueva mayoría”) como condición previa a la construcción de una fuerza electoral, la cual debe expresarlo y contenerlo.
Consecuente con ello, ella o sus allegados, mantuvieron desde su reaparición pública, numerosas charlas con organizaciones sociales, sindicalistas, científicos, profesionales, académicos, estudiantes, organizaciones de mujeres, etc. que para la mayoría pasaron casi desapercibidas, dándosele solo importancia a aquellas mantenidas con representantes de lo político-institucional. En todo ese tiempo, comprobó una vez más –y captó más que ningún otro dirigente-- la profunda crisis de representatividad por la que atraviesan los partidos políticos tradicionales, crisis inflada y magnificada por el Régimen Macrista con su estrategia de desprestigiar la política –es cierto-- pero que tiene también una base real y palpable en las múltiples defecciones y vaivenes de buena parte de la dirigencia política que ha ganado independencia respecto a sus bases y está cada vez más desconectada de las aspiraciones de sus votantes.
De ahí que finalmente optara por secundarizar no solo el papel del PJ como componente principal de su nueva construcción sino también de los partidos que integran el FPV, privilegiando nombres, personas, que en sí mismo expresan o simbolizan los diversos sectores sociales que en el último año y medio vienen luchando contra el neoliberalismo y que de manera muy significativa, puso en el centro de la escena política por sobre su propia figura, en el acto de Arsenal de Sarandí. Las necesarias excepciones, que las hay, solo confirman la regla.
En los hechos, esto también significa poner un marco y encuadrar estas elecciones en el proceso de Resistencia que protagoniza nuestro pueblo. Cristina marcó con claridad lo nuevo que hay que integrar y consolidar y a los aliados de siempre (ex FPV, etc) tampoco los relegó, dándole la oportunidad de armar sus propias listas distritales para que pudieran demostrar lo suyo. Como en el yudo, utilizó la fuerza del enemigo para volverla en su contra.
Que este proceso no se reflejara totalmente en el interior, es solo una cuestión de tiempo pero cualquiera sea el resultado de la Provincia de Bs. As. está más que claro que además de una puesta fuerte, constituye un paso indispensable si se quiere recuperar el poder en el 2019.
Es por todo esto que creemos que la campaña electoral no puede ni debe tener la anodina característica que siempre le imprimieron nuestros neo-conservadores: debe enmarcarse en el proceso de Resistencia que estamos viviendo .Debe ser una campaña que ponga eje en la movilización, que agite, que incite, que genere mística, que invite a la participación y a la organización popular. Debe ser una campaña con consignas combativas, que ayuden a una mejor identificación del enemigo y que ponga énfasis en los verdaderos problemas que hoy tiene la mayoría de los argentinos: desocupación, salarios, pérdida de derechos, que inciten a la participación para reconquistar lo perdido, para profundizarlo y defenderlo.
Por lo tanto, no se trata solo de llegar al proceso electoral, sino de ver cómo se llega. Si se llega con un pueblo anodino o desmovilizado será una historia. Si por el contrario, llegamos con un pueblo movilizado, organizado, con consignas claras y combativas, la historia será otra.

QUE ES Y COMO SE HACE UN ANÁLISIS DE COYUNTURA



En principio es necesario hacer una distinción entre la diferencia que existe entre coyuntura y estructura o lo que es lo mismo, distinguir lo coyuntural de lo estructural. La coyuntura se refiere a un momento relativamente breve de tiempo –semanas o meses-- en tanto que la estructura implica un análisis más macro-histórico, que por lo general abarca varias décadas.
Ambos se refieren al estudio y análisis pormenorizado de un proceso o una situación determinada a partir de la clasificación y análisis de sus contradicciones internas y externas. Ambos también se modifican por la existencia de un acontecimiento, por la existencia o aparición de una nueva situación que modifica la composición de los sectores o actores analizados.
Es importante distinguir entre lo que significa un hecho de un acontecimiento. La sociedad, todos los procesos, nuestra propia vida, está atravesada diariamente por cientos de hechos que por su importancia y envergadura no modifican ni alteran una situación determinada. Por ejemplo, yo trabajo en tal empresa a la que concurro todos los días. Cada día está integrado por decenas de hechos, algunos que se repiten y otros no, pero que no alteran mi rutina. Un buen día me despiden. Esto constituye un acontecimiento y lo es porque altera yo modificar una situación dada.
En otras palabras: cuando ocurre “algo” que tiende a modificar sustancialmente una situación determinada, estamos ante un Acontecimiento. Por ejemplo: Cristina militante política es un hecho. Cristina candidata, es un acontecimiento.
Un acontecimiento lo es de coyuntura cuando impacta o influye sobre el presente y futuro inmediato, en tanto que lo es de estructura cuando modifica o altera una situación que se arrastraba por un largo periodo de tiempo, por ejemplo una revolución, un cambio en los métodos de producción, una derrota o una victoria profunda, etc…
En el primer caso, sus efectos resultan visibles de inmediato. En el segundo, por tratarse de cambios que requieren más tiempo, sus efectos y consecuencias generalmente pueden apreciarse tiempo después de producidos y de traspasar lo que se denomina “un momento bisagra” con el que suele designarse al paso entre lo nuevo, que no termina de nacer y lo viejo que no termina de morir.
En ambos casos, la aparición del “acontecimiento” tiene la virtud de poner al descubierto --pone blanco sobre negro-- las contradicciones o el antagonismo existente en un proceso determinado. Otra consecuencia importante es que ese acontecimiento produce un cambio en las relaciones de poder existentes hasta ese momento.
Por lo tanto, al analizar tanto la coyuntura como la estructura es necesario vincular, comparar, identificar claramente a los actores involucrados y su desplazamiento y sus contradicciones internas, así como también tener en cuenta en qué medida ello afecta a los otros sectores internos y externos. Identificar el desplazamiento de los actores nos permitirá adecuar nuestra táctica a esa nueva situación. El análisis de sus contradicciones, nos puede permitir anticiparnos.
En ambos casos para el análisis, es conveniente tener en cuenta, por lo menos:
Los Factores Económicos: tales como la estructura productiva, mercados internos y externos, niveles de dependencia, bloques de poder y en el poder, niveles de desarrollo, fortaleza y vulnerabilidad externa e interna, etc.etc.
Factores políticos: partidos políticos, sectores que representan, niveles de fidelidad y representatividad, característica del gobierno y del Estado, niveles de legalidad y legitimidad, organizaciones sociales, gremiales y empresariales, característica de sus fuerzas armadas, participación ciudadana, niveles de consenso social, crisis de representatividad, etc.
Factores Ideológicos: Escala de valores, sentido común, sistema educativo, ideología e influencia de los medios de comunicación, niveles de información del ciudadano medio, memoria histórica, formación cultural, etc.etc.
En resumen: la coyuntura y la estructura analizan momentos diferentes (lo micro-histórico y lo macro-histórico) pero entre ambas siempre hay vínculos muy fuertes donde el factor determinante es siempre el factor estructural. Por ejemplo, al hacer un análisis sobre la situación económica de coyuntura, no puede omitirse que Argentina es un país capitalista, dependiente, con niveles de desarrollo desigual y combinado y tecnológicamente atrasado que por lo tanto está fuertemente influenciado por el desarrollo del capitalismo internacional, sus bloques de poder, etc.etc. En otras palabras, no puede obviarse la estructura.
En ambos casos pero especialmente en el análisis de la coyuntura, es necesario y fundamental entender que la sociedad es un conjunto de prácticas, de acciones, de aspiraciones y ambiciones y que por eso mismo, lo que hagamos o dejemos de hacer, es parte de esa realidad, que la afirma o la transforma.
Tan importante como eso es comprender que es posible conocer (aunque sea en sus aspectos más significativos) ese articulado, y que por lo tanto, podemos actuar adecuadamente para influir en él.
El análisis de coyuntura como el de estructura, nos remite entonces a lo real (“la realidad”) como un todo complejo, pero pasible de ser aprehendido. Por lo tanto:
• Nos evita actuar “a ciegas” o por impulsos.
• Evita el “voluntarismo” (creer que para modificar algo solo se necesitan “ganas”).
• Nos permite tener una visión al menos aproximada del estado actual de nuestra fuerza, de nuestros aliados y las que se le oponen.
• Evita que formulemos propuestas que ignoren la realidad o la capacidad de concretarlas.
• Nos permite tener una visión, aunque sea aproximada, de cómo juegan, como se comportan, que intereses tienen y como se vinculan los distintos actores de un proceso.
• Permite conocer sus contradicciones primarias y secundarias para actuar sobre las mismas.
• Permite corregir errores en la medida que es posible identificarlos más rápidamente-.
• Nos permite aportar en cada caso concreto síntesis superadoras para lo inmediato o que tiendan a sentar un precedente o demarcar un objetivo.
OBJETIVO:
Para hacer un análisis de coyuntura o de estructura, es fundamental tener en cuenta el objetivo, es decir, qué es lo que se quiere analizar. Para ello es importante tener en cuenta la relación y vinculación existente entre los distintos actores, los propios y los que se le oponen.
Por ejemplo, si queremos analizar el campo popular no podemos obviar al peronismo o la clase trabajadora, cuidando de ser lo más realistas posible sin caer en el idealismo. En otras palabras: es necesario ser lo más rigurosos posibles en la descripción de los protagonistas y ubicarlos por categoría o importancia .
Un análisis de coyuntura –para nosotros, militantes-- tiene por objetivo no solo conocer, sino conocer para transformar. Por lo tanto el mismo análisis, la misma rigurosidad y los mismos recaudos hay que tener con respecto al otro polo de la contradicción, es decir, a las fuerzas que se le oponen, todo ello en el marco general de una o más definiciones estructurales.
ACONTECIMIENTO:
Tanto los cambios de estructura como los de coyuntura se producen por la aparición de un acontecimiento, cuya irrupción es generalmente sorpresiva. Como se ha dicho, un acontecimiento se diferencia de un hecho porque tiene la facultad de alterar o modificar una situación determinada.
Los acontecimientos varían según su importancia y siempre dejan “mensajes” que es necesario descifrar. Por ejemplo, que Cristina haya decidido ser candidata es un acontecimiento. Que lo haya decidido ser por fuera del PJ, armando otro espacio, es otro. El “mensaje” simbólico es que está dispuesta a luchar hasta las últimas consecuencias en el marco de la legalidad constitucional y que en esa lucha da una importancia secundaria a las estructuras partidarias.
Descifrar el mensaje permite clarificarnos sobre lo nuevo, lo no ocurrido y los nuevos fenómenos que comienzan a manifestarse en esta nueva realidad. Por eso mismo es también importante “medir el tiempo” de esta nueva realidad para poder actuar en el tiempo que dure la nueva situación y modificar nuestra actitud, si la situación también se modifica.
ESCENARIO Y ACTORES:
Todo proceso pero especialmente los de índole político-social, se desenvuelven en determinados espacios que pueden considerarse como “escenarios”, que difieren según sea el tema que se analice: hay “escenarios” políticos, escenarios de guerra, de paz, de conflictividad, de avances o retrocesos, etc. En ese “escenario” hay “actores” que son los que participan de la “obra” y que como dijimos antes, juegan siempre un papel determinado que es importante “descubrir” para favorecerlos o combatirlos. Los “actores” pueden ser personas, instituciones, grupos de poder, clases, sectores de clase, etc..
RELACIONES DE FUERZA O DE PODER:
En todo “escenario” los actores están en constante relación los unos con los otros. Estas relaciones pueden ser de enfrentamiento, de coexistencia, de igualdad, de subordinación, etc.etc. es decir, son relaciones contradictorias, que a su vez, pueden ser principales o secundarias, permanentes o circunstanciales.
Para poder hacer un balance y determinar a más no sea en forma aproximada, es necesario:
• Determinar con la mayor precisión posible los grupos y bloques que interactúan en el campo propio y en el que se le opone.
• Descubrir los objetivos de largo, mediano y corto plazo que cada uno de los actores tiene y como se articulan con los de su conjunto.
• Tener en claro la existencia de contradicciones, en especial cuando éstas dejan o pueden dejar de ser secundarias para pasar a ser principales y/o antagónicas.
• Identificar la forma que un grupo prioriza para cumplir su objetivo. Por ejemplo: el enfrentamiento, la coacción, el dialogo, la desinformación, etc.
• Identificar claramente las contradicciones propias para prevenirse de ellas y las del enemigo para actuar sobre ellas, lo que nos permitirá políticas activas sobre nuestra propia fuerza, priorizando objetivos, y sobre las del enemigo, para agudizarlas.
• Identificar aliados potenciales o concretos sobre la base real de intereses comunes, potenciales, permanentes o circunstanciales.
Finalmente, se reitera la importancia de tener presente siempre la estructura, sin lo cual el análisis de la coyuntura carece de rigor. Ejemplo de ello es lo que pasa en la Región, donde después de 10 años de avance, estamos en una situación de retroceso y defensiva.
M17.
Ramon Torres